domingo, 4 de mayo de 2014

Insomnio

Cualquier otra persona te habría dicho que era una noche como otra cualquiera, pero para mí era especial. Sentados al fondo de un bar, frente a frente, bebiendo, charlando y bromeando mientras las gotas de una lluvia demasiado persistente para la época golpeaban los cristales de la ventana.

A quién le importaba el mal tiempo frente a semejante compañía.

El local estaba bastante tranquilo, pese a ser un día ideal para salir tras una larga semana. Lo prefería así, era más íntimo y me sentía mucho más a gusto. A él se le notaba mucho más animado que de costumbre, gesticulando exageradamente mientras me contaba alguna que otra anécdota de su última escapada. Varias veces estuve al borde de ducharle con el café por reírme mientras bebía, mientras que él estaba tan centrado en su historia que ni siquiera recordaba terminar su té. Acabó la noche bailando sobre la mesa mientras cantaba el tema de una de sus series favoritas mientras yo me retorcía en el suelo de la risa. Qué habría sido de nosotros si hubiera habido alcohol de por medio...

Comenzó a tronar mientras la lluvia arreciaba. Abrí los ojos y me giré a mirar la hora; madrugada. Refunfuñando, intenté ignorar la tormenta y volverme a dormir. Qué iluso pensar que una situación tan corriente podría haber sido más que un mero sueño.

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